Glaucoma, el Ladrón Silencioso de la Vista

Enero es el mes ideal para detectar a tiempo el “ladrón silencioso” de la vista y evitar la ceguera con revisión y tratamiento oportuno.

"Somos ciegos que ven, pero no miran" José Saramago

En la salud hay enfermedades que avisan y otras que avanzan en silencio. El glaucoma pertenece al segundo grupo: puede ir dañando el nervio óptico lentamente, sin dolor y sin síntomas claros, hasta que la persona se da cuenta cuando ya ha perdido parte o toda su visión. Suele iniciar con una pequeña mancha o zona de punto ciego en la visión (escotoma), donde no se ve bien o no se ve nada, mientras todo alrededor se percibe normal porque el cerebro “rellena la imagen”, y puede progresar hasta cubrir todo el campo visual y causar ceguera.

En México el glaucoma es una causa mayor de discapacidad visual y ceguera irreversible, con una prevalencia estimada cercana a 4 % de la población y un impacto económico y social muy alto. Las fechas dedicadas a informar, detectar oportunamente y animar a las persons a revisarse son tres: enero "Mes de concienciación sobre el glaucoma"; 12 de marzo "Día mundial del glaucoma" impulsado por organizaciones internacionales de pacientes y especialistas; y primer sábado de junio "Día nacional del Glaucoma". Estas efemérides nos deben recordar que el glaucoma no duele, pero sí deja secuelas visuales definitivas si se ignoran

El glaucoma no es una sola enfermedad, sino un conjunto de padecimientos que lesionan el nervio óptico (el “cable” que lleva la información visual al cerebro). En la mayoría de los casos, el problema se asocia a una presión intraocular (PIO) elevada o a una presión que, aun “normal”, resulta dañina para ese nervio en particular. El resultado, si no se trata, es una pérdida progresiva del campo visual, primero periférica y después central. El reto es brutal pues la ceguera por glaucoma es irreversible, pero sí puede retrasarse de forma importante si se detecta a tiempo y se controla la PIO y sus factores asociados.

Estimados lectores este mes deben revisarse con prioridad aquellos que tienen "factores de roesgo" como los familiares de pacientes que ya viven con glaucoma, los de 40 años o más, quienes viven con diabetes, enfermedades cardiovasculares, miopía o hipermetropía, apnea del sueño, quienes han usado corticoides por tiempo prolongado y fumadores. La verdad incómoda es que muchas personas con glaucoma no lo saben y van perdiendo su vista, precisamente porque al inicio no duele ni “se siente”.

La clave para detectarlo está en tres acciones sencillas como la revisión oftalmológica periódica, especialmente con factores de riesgo; no automedicarse gotas pues algunas empeoran el problema o esconden la PIO real; y si de detecta, seguir el tratamiento con disciplina ya que el abandono del tratamiento para bajar la PIO es el principal enemigo.

La buena nueva es que los resultados científicos del estudio "LiGTH" a sesis años liberdos recién, mostraron uno de los avances más relevantes de las últimas décadas, la "Trabeculoplastia Láser Selectiva (TLS), un procedimiento ambulatorio que ha cambiado el enfoque del manejo del glaucoma de ángulo abierto y que está ya disponible en nuestro país y ciudad.

La TLS utiliza un láser altamente preciso que actúa sobre la malla trabecular (el “filtro” por donde drena el líquido del ojo) para mejorar el drenaje y reducir la presión intraocular, sin daño estructural permanente. La TLS como tratamiento inicial permitió que 74.2% de los pacientes permanecieran sin gotas durante 3 años, con control adecuado de presión. Y con seguimiento de largo plazo, la TLS se asoció con menor progresión del daño visual: una tasa 29% más lenta en el deterioro del campo visual frente a quienes iniciaron con gotas. Además, su perfil de seguridad es muy favorable. Sin duda se puede afirmar hoy que la TLS puede ayudar a controlar el glaucoma con menos dependencia de gotas, mejor adherencia y, lo más importante, protegiendo visión a largo plazo.

No basta con “ver bien” o con checarse la graduación. La evaluación útil para glaucoma incluye, según el caso la medición de presión intraocular, revisión del nervio óptico, evaluación del ángulo de drenaje (gonioscopía), estudios de campo visual y OCT (tomografía) del nervio óptico.

Por último, si como humanidad necesitamos “días” y “meses” para recordarnos revisarnos para detectar tempranamente el glaucoma, es porque el problema sigue siendo grande y porque llegar tarde cuesta la visión. Por ello, desde esta columna les hago una invitación directa: si usted tiene factores de riesgo, o si en su familia hay antecedentes, hágase revisar este mes. Y aún mejor, lleve a un familiar. En glaucoma, la prevención no es un eslogan, es la diferencia entre conservar la autonomía o perderla al llegar a la ceguera. Hagamos conciencia que la la vista no se recupera con voluntad, pero, sí se protege con diagnóstico oportuno y tratamiento a tiempo.

Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba January 17, 2026
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