El debate sobre homeopatía que México debe tener

Por qué México debe seguir el ejemplo de España, Francia y Reino Unido en la regulación de la homeopatía basada en evidencia científica

"Cuando la Ciencia reclama su lugar"

España acaba de dar un paso firme: la Agencia Española de Medicamentos publicó en abril de 2026 un informe contundente que concluye que "no existe evidencia científica publicada que avale la eficacia de la homeopatía como instrumento terapéutico ". La decisión no es aislada. Reino Unido eliminó su financiamiento en 2010. Francia lo retiró completamente en 2021. Australia declaró en 2015 que no existen condiciones clínicas para las que se disponga de evidencia de la efectividad de la homeopatía. Alemania se prepara para dejar de cubrir en 2026. 

Mientras tanto, en México tenemos un Hospital Nacional Homeopático en operación desde 1893, que atiende 37.000 consultas anuales con recursos públicos, universidades que ofrecen licenciaturas en homeopatía con reconocimiento oficial, y la COFEPRIS, que regula una Farmacopea Homeopática "para fortalecer la seguridad de la Homeopatía como modelo médico clínico terapéutico incorporado al Sistema Nacional de Salud". Esta contradicción merece una conversación honesta y empática.

El informe en español revisó 64 estudios sistemáticos publicados desde 2009. Su conclusión fue inequívoca: en la mayoría de los casos se concluye que "la evidencia es insuficiente para recomendar el uso de productos homeopáticos en ninguna patología", ya sea porque no demuestran diferencias frente al placebo o porque la calidad metodológica es tan baja que los resultados podrían deberse al azar. 

Un hallazgo particularmente revelador: "a mayor calidad metodológica de los estudios, menor es el efecto de la homeopatía". Cuando los estudios están bien diseñados, el efecto desaparece. Las diluciones infinitesimales utilizadas en ciertos preparados hacen imposible asegurar una relación causa-efecto: una dilución centesimal homeopática 12 CH equivale a disolver 10 gramos de una sustancia en toda el agua del mar Mediterráneo.

El verdadero riesgo no está en los preparados homeopáticos en sí, que, al estar tan diluidos, rara vez causan daño directo. El peligro está en el tiempo perdido, en el diagnóstico retrasado, en el tratamiento efectivo que se pospone. Cuando un paciente con cáncer, diabetes o hipertensión elige la homeopatía en lugar de un tratamiento con evidencia científica, no está ejerciendo una preferencia inocua: está poniendo en riesgo su vida. 

Y aquí viene la empatía necesaria: muchos pacientes recurren a la homeopatía porque el sistema de salud tradicional los ha defraudado. Consultas de siete minutos, médicos que no escuchan, tratamientos que no pueden costear. La homeopatía ofrece algo valioso: tiempo, escucha, atención personalizada. Pero eso no es homeopatía; es medicina humanizada y podríamos tenerla sin caer en la pseudociencia.

México tiene miles de personas formadas en homeopatía, muchas de ellas con títulos universitarios reconocidos. Cerrar hospitales o prohibir su práctica de manera abrupta sería irresponsable. Pero mantener el statu quo también lo es.

La transición debe ser gradual y respetuosa: reconversión profesional con apoyo institucional, programas de actualización en medicina basada en la evidencia y, sobre todo, dejar de formar nuevos homeópatas con recursos y reconocimiento público. No podemos seguir otorgando validez oficial a carreras que enseñan principios que contradicen las leyes fundamentales de la física y la química. 

España tomó una decisión. México debe hacer lo propio. Propongo suspender el reconocimiento oficial de nuevas carreras en homeopatía; eliminar gradualmente el financiamiento público al Hospital Nacional Homeopático y reconvertirlo hacia áreas de la salud con medicina basada en evidencia; exigir un etiquetado claro como: "Este producto no tiene evidencia científica de eficacia"; ofrecer programas de reconversión profesional para homeópatas; e invertir esos recursos en humanizar la medicina convencional.

No se trata de prohibir. Quien quiera consultar a un homeópata en el ámbito privado, con su dinero y bajo su responsabilidad informada, puede hacerlo. Pero los recursos públicos de un país en el que millones de personas no tienen acceso a medicamentos esenciales deben destinarse a tratamientos eficaces.

La medicina basada en evidencia no es perfecta, pero es lo mejor que tenemos. Y nuestros pacientes, especialmente los más vulnerables, merecen que defendamos ese principio, aunque sea incómodo y genere resistencia. La empatía no consiste en validar creencias infundadas. Está en decir la verdad con respeto y ofrecer alternativas reales. Les informaré de las iniciativas que presentaré y exhortaré al Ejecutivo Federal y al Consejo de Salubridad General a dar causa a mis propuestas.

Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba May 9, 2026
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