Detrás de cada indicador hay una persona. Una madre que no regresó a casa después del parto. Un recién nacido que no llegó a cumplir su primer mes. Un niño que enfermó de algo que una vacuna pudo haber prevenido. Un hombre de cincuenta años que vivía con hipertensión y a quien nadie ayudó a controlarla. Hablamos de ellos.
Junto con Carlos Arias y Sergio Arias, a quienes agradezco su generosidad y rigor en la elaboración de este trabajo, revisamos 380 indicadores de 34 programas federales de salud. Partimos de la Cuenta Pública 2025, del avance de 2026 y de las metas del Paquete Económico 2027. Usamos las promesas que el propio gobierno registró ante la Cámara de Diputados. Con lo que se gastó, ¿qué se logró?
1. El dinero sí estuvo. El discurso oficial suele refugiarse en la escasez. Los datos lo desmienten. En 2025, los programas de salud analizados contaron con 634 mil 848 millones de pesos aprobados y ejercieron 729 mil 300 millones: 14,9% más. Y para 2027, se propone que el gasto en salud crezca un 11% en términos reales.
No digo que el presupuesto sea suficiente. Por persona sin seguridad social se gastan 4 mil 820 pesos al año, frente a unos 9 mil 300 pesos por cada derechohabiente del IMSS. Pero el problema de estos años no fue la falta de recursos, sino que esos recursos no se tradujeron en salud.
2. Uno de cada tres. Solo el 35% de los indicadores estratégicos que miden si la salud de la gente mejora cumplieron su meta con un margen razonable. Los rezagos más dolorosos están donde más duele.
Madres y recién nacidos. En la población atendida por el IMSS-Bienestar, la de menores recursos, murieron 51.8 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, cuando la meta era de 35.6. El riesgo de morir por ser madre es casi un 50% mayor que el promedio nacional. La mortalidad neonatal fue de 11 por cada mil, frente a una meta de 7.1. El IMSS-Bienestar incumplió las siete metas de propósito de su programa principal, y lo hizo gastando un 65.8% más de lo aprobado.
Niñas y niños sin vacunas. La cuarta dosis de la vacuna hexavalente alcanzó apenas el 51% entre los niños de un año, cuando la meta era del 95%. Los casos de las enfermedades que esa vacuna previene en menores de 20 años aumentaron en 80,8%, cuando se esperaba reducirlos. La explicación oficial fue la "menor demanda". Pero una política de vacunación no espera a que la gente llegue: la busca.
Enfermedades crónicas. En los centros de salud de la Secretaría, solo el 18.6% de los pacientes con hipertensión en tratamiento lograron controlarla; la meta era del 80%. En diabetes, 30.6% frente a 45%. Son las enfermedades que llenan nuestras salas de urgencias, nuestras unidades de hemodiálisis y nuestros panteones antes de tiempo.
Acceso y medicamentos. Según el INEGI, la carencia de acceso a servicios de salud pasó del 16.2% en 2018 al 34.2% en 2024, lo que equivale a 44.5 millones de personas. Y mientras el IMSS y el ISSSTE reportan surtir entre el 96% y el 97% de las recetas, la ENSANUT revela que solo el 61.5% de las personas sin seguridad social sale con su receta completa. Cuatro de cada diez regresan a casa a comprar con su dinero lo que el Estado prometió gratis.
3. Mover la portería. Lo más grave no es fallar; es lo que se hace después. En lugar de corregir, el gobierno ajusta la vara de medir. En 2026, 41 indicadores de salud cambiaron su meta a medio año. La de control de diabetes del IMSS-Bienestar bajó del 40% al 33.7%; la de hipertensión, del 68% al 63.5%.
Para 2027 el patrón se consolida. Mientras la meta nacional de mortalidad materna baja, la del IMSS-Bienestar sube a 42.4. En un indicador de muertes, subir la meta equivale a aceptar que mueran más madres. Desaparecen, además, indicadores incómodos: la mortalidad neonatal del IMSS-Bienestar, el control de la hipertensión en el primer nivel y la cuarta dosis de la vacuna hexavalente. Lo que no se mide, no se ve; lo que no se ve, no se corrige.
Los dos nuevos programas de mayor monto para la población sin seguridad social no tienen un único indicador. Suman más de 76 mil millones de pesos, equivalentes al 39% del presupuesto del IMSS-Bienestar. Se pide a la Cámara que apruebe fondos sin especificar para qué se destinarán.
Las evaluaciones de programas federales cayeron de 195 en 2023 a 10 en 2025, de las cuales apenas tres son en salud; se cancelaron 67 compromisos de mejora y desapareció el CONEVAL. Cuando quien gasta define sus metas, las mide y se califica a sí mismo, el incentivo es cumplir el indicador, no mejorar la salud.
4. Reconocer lo que funciona. También hay avances. La mortalidad materna nacional cumplió su meta y el IMSS cumplió la suya en el control de la diabetes. Prueban que el rezago no es destino: cuando hay metas serias y capacidad institucional, se puede.
Por lo anterior, desde la tribuna de San Lázaro, propondremos cinco medidas a través del Decreto de Presupuesto 2027, sin reformar la ley: 1) Metas no regresivas: ninguna meta debe exigir menos que lo ya logrado. 2) Indicadores de todo el gasto, incluidos los programas nuevos, con reporte trimestral por estado. 3) Volver a medir la mortalidad neonatal, el control de la hipertensión y la cobertura de vacunación completa. 4) Contrastar lo que reportan las instituciones con datos independientes del INEGI y de la ENSANUT. 5) Recuperar la evaluación externa y las auditorías de desempeño de la ASF.
El artículo cuarto constitucional no garantiza un presupuesto; garantiza el derecho a la protección de la salud. Ese derecho no se cumple con discursos ni con metas a modo, sino cuando una madre vuelve a casa con su bebé en brazos, un niño crece protegido y un paciente sale de la clínica con todos sus medicamentos. Los indicadores existen. La tarea es que digan la verdad y que alguien los use para corregir.
Referencias
[1] Secretaría de Hacienda y Crédito Público. (2026b). Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2027: Objetivos, indicadores y metas para resultados; Tomo I. https://www.ppef.hacienda.gob.mx
[2] Secretaría de Hacienda y Crédito Público. (2026c). Datos abiertos: avance de indicadores 2026; evaluaciones; aspectos susceptibles de mejora al segundo trimestre de 2026. Transparencia Presupuestaria. https://www.transparenciapresupuestaria.gob.mx
[3] Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Pobreza multidimensional 2024. https://www.inegi.org.mx
[4] Presidencia de la República. (2025, 4 de septiembre). Programa Sectorial de Salud 2025-2030. Diario Oficial de la Federación. https://www.dof.gob.mx
Éctor Jaime Ramírez Barba (www.ectorjaime.mx) es médico especialista en cirugía general, certificado en salud pública, con doctorado en ciencias de la salud y en administración pública. Es legislador y defensor de la salud pública de México, diputado reelecto del grupo parlamentario del PAN en la LXVI Legislatura y presidente del Capítulo de América Latina y el Caribe de la UNITE Parliamentarians Network for Global Health.
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