El quirófano no es una fábrica

Más cirugías no bastan: México necesita hospitales seguros, certificados y evaluados por sus resultados.
"HospiRank 2026"
Cada martes el Gobierno federal necesita una buena noticia que contar, y esta semana le tocó a las consultas, las urgencias y las cirugías. Está bien llevar la cuenta: administrar a ciegas sería un despropósito. El problema empieza cuando se confunde hacer más con hacer bien.
Las cifras oficiales indican que entre enero y julio de 2026, IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar realizaron 101.2 millones de consultas generales, 31.7 millones de consultas de especialidad y 1 millón 887 mil 853 cirugías. Que la actividad haya crecido es una buena noticia, sobre todo después de años de diferimientos y listas de espera que todos conocemos.
Pero ese número no dice nada de lo que en realidad le importa a un paciente: cuánto tardó en operarse, si la cirugía llegó a tiempo, si había medicamentos, sangre, implantes y personal suficientes, si salió con una infección, si tuvieron que reoperarlo, si regresó al hospital a los pocos días, si volvió a caminar, a trabajar, a valerse por sí mismo. Nada de eso se desprende de contar procedimientos.
En salud, producir más no es lo mismo que atender mejor. Una cirugía cuenta igual en la estadística si se hizo a tiempo o si se pospuso tres veces y terminó en una complicación que pudo evitarse. La productividad importa, pero como medio, no como el resultado con el que ya se considera cumplida la tarea.
¿Entonces qué aporta HospiRank 2026? Para empezar, hay que tomarlo por lo que es y no por lo que no lo es. El propio informe lo advierte: no mide la calidad de la atención, se basa en información que las instituciones reportan de manera voluntaria, no la verifica de forma independiente, y varios hospitales simplemente no aparecen porque no quisieron o no pudieron entregar sus datos.
Para México, el conteo arroja 3 mil 645 hospitales, 177 mil 36 camas y 8 mil 66 quirófanos. Solo el 36% de los hospitales son públicos, pero ahí se concentra el 77% de las camas: unidades más grandes, más saturadas y, presumiblemente, con más dificultades para mantener al día su infraestructura, sus equipos y su personal.
El informe también documenta el equipamiento: 155 aceleradores lineales, 447 resonadores magnéticos, 1.145 tomógrafos, 50 equipos PET, 1.141 mastógrafos, 2.082 sistemas de expediente electrónico y apenas 643 sistemas de almacenamiento de imágenes. Tener el equipo no es lo mismo que poder usarlo. Falta saber dónde está, si funciona, cuántas horas al día está disponible, quién lo opera y cuánto hay que esperar para que a uno le toque.
Y cuando se revisan los hospitales públicos mejor equipados, la geografía es reveladora: todo se concentra en la Ciudad de México y, en menor medida, en Guadalajara y Monterrey. En imagenología avanzada, ocho de cada diez unidades destacadas se ubican en la capital. La tecnología de punta existe en México, solo que casi no sale de un mismo lugar.
HospiRank también valora la acreditación, que sirve para estandarizar procesos, reducir riesgos y capacitar al personal, en la misma línea que el nuevo Modelo de Certificación del Consejo de Salubridad General. El detalle es que en México certificarse sigue siendo voluntario, cuestión de que a cada hospital le dé la gana.
Al 29 de junio de 2026 había apenas 30 establecimientos con certificado vigente: 21 privados, 8 públicos y 1 social. Los universos de HospiRank y del Consejo no son idénticos, pero el orden de magnitud habla por sí solo: la certificación vigente cubre a menos del 1% de los hospitales del país. La calidad verificable sigue siendo rarísima.
De aquí en adelante, el camino parece bastante claro. Hace falta un sistema público que reporte, con la misma frecuencia y el mismo detalle, la mortalidad quirúrgica ajustada por riesgo, las infecciones, las reoperaciones, las cancelaciones, los reingresos y los tiempos de espera. Hace falta que la certificación deje de ser optativa, empezando por los hospitales de alta especialidad, los que más cirugías realizan, los servicios materno-infantiles y los centros oncológicos. Hace falta que el Presupuesto de Egresos de 2027 incluya recursos etiquetados para el mantenimiento, renovación tecnológica, digitalización, capacitación y control de infecciones. Y, por último, hace falta un mapa honesto que indique qué equipos hay, cuáles sirven y dónde están los huecos más grandes.
México necesita realizar más cirugías, sin duda. Pero necesita, sobre todo, cirugías a tiempo, seguras y resolutivas, realizadas en hospitales que puedan demostrar que cumplen un estándar mínimo de calidad.
Un millón de procedimientos no es un éxito solo porque se puedan contar. Lo será cuando detrás de cada número haya alguien que fue atendido a tiempo, sin un daño que se pudo evitar, con un resultado que se pueda comprobar. En salud, el orden de los factores sí altera el producto: primero la seguridad, después la calidad y, por último, la numeralia.
Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba 22 de agosto de 2026
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